Un día más, otro día en el que debes pensar...
Hoy no es un día de esos en los que estás para historias, estoy mala, todo se ajunta, problemas y más problemas, y encima, enferma, en cama...
Los sueños echaron a volar. Después de horas y horas de meditación, me he dado cuenta de que no tengo nada que hacer para arreglar toda esta situación. Sí, quizás desde fuera parezca que todo está bien, incluso las personas que más me conocen crean que todo está bien, pero en esta vida hay que ser falsos cuándo toca, y este, quizás sea uno de esos momentos.
Aparentemente las cosas han cambiado, si, quizás vaya un poco mejor que ayer, pero aún me reconcome esa duda, el qué debo hacer, cómo debo actuar... son preguntas sin respuesta, aunque la mejor respuesta sea el silencio, dejar que pase el tiempo, que las hojas marrones de los árboles caigan junto a gélidas gotas de agua mojando mi cara una tarde triste de otoño, sentada en una acera mientras veo pasar los coches y mojan mis pies al pasar por charcos.
Siento que todos mis sueños van desapareciendo, esas metas que marqué se van cada vez más lejos, ya casi no las puedo ni ver, quizás sea hora de rendirme o... quizás no.
Sea como sea, sólo queda esperar a que el tiempo lo cure todo, a que ya las hojas no caigan de los árboles, si no que salgan aún más hojas, más flores crezcan en aquél prado verde al que solía ir a pensar, aquél bosque dónde tantas tardes pasé tumbada mirando las hojas de los árboles, la luz del sol que intentaba tocarme pero que el árbol impedía.
Quizás no deba desaparecer, sólo... esconderme hasta que tiempos mejores lleguen, hasta que los rayos del sol me toquen y yo recupere el valor para ponerme de pie y decir todo aquello que ahora no puedo decir, volver a ser valiente... sentirme bien.

No hay comentarios:
Publicar un comentario